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Aquí siempre es otoño. Seronda.

El garaje. Primera parte

«Cuando oí que el portón volvía a cerrarse, entonces sí, grité hasta que sentí como si mis cuerdas vocales fueran a desgarrarse». Seguir leyendo “El garaje. Primera parte”

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Una copa de vino y una historia sin purpurina

«Y hoy, que es viernes y acabo de llegar a casa arrastrando los pies, después de soltar liberada el bolso en el sofá, saludar a Miko, que me ha respondido con un lametazo en toda la cara, y servirme una copa de vino, me ha dado por pensar que tampoco fue para tanto». La historia continúa en Amanece Metrópolis.

Estrellas fugaces

¿Os habéis parado a pensar en la cantidad de estrellas fugaces que pasan por nuestra vida? No hablo de las que cruzan los cielos y nos conceden deseos; para mí, las estrellas fugaces son aquellas personas que están en un momento determinado, cumplen su misión y se van. Seguir leyendo “Estrellas fugaces”

Todo lo que quiero

Quiero volver a construir castillos en la playa y cavar pozos infinitos. Quiero comer tortilla de patata y pechuga empanada en la toalla, sin importarme masticar arena.Quiero pasarme horas en el agua y quizás, solo por esta vez, saltarnos las dos horas de digestión. Seguir leyendo “Todo lo que quiero”

Qué tal si…

¿Y si el helado que nos estamos comiendo ahora mismo no se acabase nunca? Seguir leyendo “Qué tal si…”

Así, de repente

«No tengo muy claro en qué momento la conocí ni cuándo la vi por primera vez. Por más que me esfuerzo en desandar mis recuerdos, me da la impresión de que siempre estuvo ahí, sentada en la segunda fila, tercera mesa por la izquierda. Seguir leyendo “Así, de repente”

Mis llaves y el hueco del ascensor

«Después de presenciar cómo las llaves del coche se han colado por el hueco del ascensor, le envío un correo electrónico a mi querida Amaya pidiéndole que, por favor, interceda por mí en esa reunión tan importante que llevaba meses preparando y a la que no voy a poder asistir. Seguir leyendo “Mis llaves y el hueco del ascensor”

Candela

«Cuando conocí a Candela, yo llevaba trabajando en la residencia cuatro años y, hasta entonces, no había vivido una historia igual con ninguno de los ancianos a los que atendíamos allí. Estuvo poco, no más de cinco meses y, sin embargo, cuando se fue me pareció estar despidiendo a una parte de mí». Seguir leyendo “Candela”

Simplemente florece

Por muy lejano que parezca, llegará el día en el que alcances tu objetivo. Será el momento de pensar en cómo has llegado hasta ahí: ¿ha sido por tus propios méritos?, ¿o lo has conseguido a base de ponerle la zancadilla a los demás? Seguir leyendo “Simplemente florece”

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