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Aquí siempre es otoño. Seronda.

Mis llaves y el hueco del ascensor

«Después de presenciar cómo las llaves del coche se han colado por el hueco del ascensor, le envío un correo electrónico a mi querida Amaya pidiéndole que, por favor, interceda por mí en esa reunión tan importante que llevaba meses preparando y a la que no voy a poder asistir. Seguir leyendo “Mis llaves y el hueco del ascensor”

Candela

«Cuando conocí a Candela, yo llevaba trabajando en la residencia cuatro años y, hasta entonces, no había vivido una historia igual con ninguno de los ancianos a los que atendíamos allí. Estuvo poco, no más de cinco meses y, sin embargo, cuando se fue me pareció estar despidiendo a una parte de mí». Seguir leyendo “Candela”

Simplemente florece

Por muy lejano que parezca, llegará el día en el que alcances tu objetivo. Será el momento de pensar en cómo has llegado hasta ahí: ¿ha sido por tus propios méritos?, ¿o lo has conseguido a base de ponerle la zancadilla a los demás? Seguir leyendo “Simplemente florece”

Licencia para callar

Mai mordisqueaba distraídamente la galleta que le habían puesto con el café, con la mirada fija en la nada. Los dos se habían quedado en silencio y Lucas la observaba. Con los años, los silencios dejan de ser incómodos y se acaban por convertir en un mutuo acuerdo. Si no hay nada que decir, simplemente es mejor callar y disfrutar de una licencia que solo te otorgan años de amistad. Seguir leyendo “Licencia para callar”

Ilusa

«A estas alturas de la entrevista, estaba segura de que el puesto era mío. Había estado hablando con los otros candidatos y sabía que era la persona mejor cualificada para desempeñarlo. Por eso cuando escuché la última pregunta, sentí que mis años de universidad, másteres y prácticas en empresas habían sido vilmente pisoteados y no tenían ningún valor para aquel hombre de mejillas sonrosadas». Seguir leyendo “Ilusa”

No mires al suelo

Por favor, no mires al suelo. Olvídate de los baches, de los obstáculos, de lo empedrado que está el camino. Aunque el viento sople en contra, la cabeza alta y la mirada fija en la meta. Piensa a corto plazo: cada día es un reto cumplido y te encuentras un paso más cerca. Seguir leyendo “No mires al suelo”

Si nosotras no, tú tampoco

«Solo quedábamos Greta, ella, yo y el maldito monstruo que la mantenía postrada en la cama. Siempre he detestado los hospitales. Su olor, el verde de las paredes y las tristes razones por las que sueles estar allí». Continúa en Amanece Metrópolis. Seguir leyendo “Si nosotras no, tú tampoco”

Café recién hecho

«Un frenazo en la calle le despertó. Se había quedado dormido en la mecedora después de comer. No sabía cuánto había permanecido inmerso en aquel sueño de una tarde de otoño, cálida y naranja. Hacía mucho que a Emilio había dejado de importarle el tiempo. En casa no había relojes y sus muñecas siempre estaban desnudas. Las horas únicamente eran marcadas por las campanadas de la iglesia situada a escasos metros, en la misma calle. Seguir leyendo “Café recién hecho”

¿Bailamos?

«Es necesario, primero, encontrar el equilibrio propio. Mantenerse en el eje donde cuerpo y mente permanecen conectados. Concentrarse en cada movimiento y sentir cada paso. Cuando los dos alcanzan esa plenitud propia, entonces, se convierten en dos personas que giran en torno al mismo eje». Continúa en Amanece Metrópolis.
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