«Parece que estamos en Londres», dice María. Son las siete de la tarde del 12 de febrero de 2014 y una neblina húmeda que carga el ambiente nos da la bienvenida en cuanto salimos del metro. Aún faltan dos horas y media para que Beady Eye salga al escenario, pero cuando llegamos a La Riviera ya hay una cola de chubasqueros y paraguas que espera impaciente. A escasos metros,  dos gigantes  rojos con ruedas suscitan los suspiros de fans que esperan ver salir de ellos a alguno de los componentes de la banda.

Entonces, un receptivo y paciente Jay Mehler, actual bajista de Beady Eye en sustitución de Jeff Wootton y antiguo miembro de Kasabian, es asaltado por smartphones y rotuladores permanentes en un intento de subirse al autobús. En la misma situación se ve el batería Chris Sharrok que aparece en escena minutos más tarde hasta que, como si un haz de luz se abriera paso entre el cielo encapotado y un coro celestial acompañara al momento, la multitud se ve atraída por la estrella de la noche, Liam Gallagher, y Sharrok aprovecha para escaparse. Son escasos segundos los que Liam pasa a la intemperie, rodeado de fans que no dejan de gritar su nombre. Cuando se cierran las puertas del autobús, ojos atónitos vuelven a sus posiciones en la fila.

Después de que el chico que vendía paraguas plegables nos asaltara unas veinte veces en la larga espera, a las ocho en punto se abren las puertas, ya es de noche. Veinteañeros, treintañeros y cuadragenarios empiezan a desfilar hacia el interior para ocupar las mejores posiciones.

Los piscolabis de la noche son MUCHO, como ellos mismos se definen, un grupo de pop cósmico y rock cremoso que hace que se empiecen a calentar motores. «Qué majetes son estos británicos que nos inundaron de cerveza nada más llegar», dice Martí Perarnau, voz y guitarra, desatando un «¡Deja de dar envidia!» entre el público. Con un «Hablad de nosotros, somos MUCHO, vuestros hermanos cósmicos», el grupo le da el testigo a los británicos majetes.

Los ¾ de la sala que el grupo consiguió llenar, reciben entre gritos a un Liam Gallagher que aparece en el escenario mirando a la nada con las manos a  la espalda sujetando una camiseta de la selección española de fútbol, mientras “Flick of the finger” empieza a enloquecer al público. La escena apenas varía en la hora y cuarto que dura el concierto: fondos psicodélicos enmarcan a la banda en el escenario, Gallagher impertérrito y arrogante ante una audiencia que no deja de aclamarle. Parece como si nos estuvieran haciendo un favor a todos los que estamos allí. Pero todo hay que decirlo, en la música no decepcionan.

Al contrario de lo que habían hecho en el último concierto en España en el que presentaron su primer álbum Different Gear, still Speeding, en este concierto deleitaron a su público con un par de canciones legendaria de Oasis. «Al principio no nos apetecía tocarlas, estaba todo muy reciente. Ahora, sí», confiesa el guitarrista Gem Archer en una entrevista. Y es que dos años después de que Noel Gallagher abandonara Oasis en agosto de 2009 y decidiese seguir su propio camino con High Flying Birds, parecía que la herida seguía aún abierta. Fueron su eterna “Wonderwall” y “Cigarettes & alcohol” los regalos que Beady Eye les hizo a los nostálgicos fans de Oasis.

Igual de fría fue su despedida como había sido su llegada. Como si tuvieran ganas de acabar cuanto antes, no se hicieron de rogar con el bis y cerraron su actuación con “Gimme Shelter” de los Rolling.

SETLIST:

1.       Flick of the Finger

2.       Soul Love

3.       Four Letter Word

4.       Seconde Bite of the Apple

5.       I’m Just Saying

6.       Cigarettes & Alcohol

7.       Iz Rite

8.       Shine a Light

9.       Wonderwall

10.   The Roller

11.   Bring the Light

12.   Gimme Shelter

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