Viernes 20 de marzo de 2015. Día Internacional de la Felicidad y comienzo de la primavera. Mucho que celebrar de la mano de Sole Giménez que ha venido a presentarnos su último trabajo, Cómo hemos cambiado (septiembre 2014).

Tras 30 años de carrera, Sole nos trae este disco que ella califica de «autobiografía emocional y musical», donde recoge sus temas más clásicos con tres canciones nuevas. Nos lleva del jazz, a la bossa y al swing en las nueve historias que nos recuenta.

Nacida en París, comenzó a componer sus primeras canciones con tan solo 11 años y en 1983, emprendió su carrera musical junto a su hermano Juan Luis en Presuntos Implicados. Durante veintitrés años, hasta el 2006, grabó con el grupo once discos, llegando a vender más de tres millones. Canciones emblemáticas como “Alma de blues” o “Mi pequeño tesoro”, reciben un aire fresco en el nuevo trabajo de la artista.

Ha compartido escenario con Joan Manuel Serrat, Herbie Hancock, Ana Belén, Milton Nascimiento, Paco de Lucía, Randy Crawford, María Dolores Pradera, Víctor Manuel y Alejandro Sanz entre otros muchos. Desde el 2006, sigue su carrera en solitario. La Felicidad, Dos Gardenias, Pequeñas Cosas, El Cielo de París y ahora Cómo hemos cambiado.

En una de las últimas jornadas del programa de conciertos Voces de Mujer, tuvimos la oportunidad de escuchar a esta renovada Sole Giménez en el Teatro Federico García Lorca. Con un vestido azul eléctrico nos teletransportó de Getafe a Cuba con “Danzón del mundo” y nos llevó del amor al desamor con “Cuando quiero sol” y “En la oscuridad”. Sin olvidarse de todas las mujeres luchadoras, nos regaló “La mujer que mueve el mundo”, que tan bien encajaba en el programa Voces de mujer.

Con un cuarteto compuesto por piano, bajo y contrabajo, guitarra y batería emocionó a un público que no esperaba menos de ella. Hipnotizados por la agilidad del pianista, que nos sorprendía con sus movimientos cuando pensábamos que no podía percutir las teclas más rápido. Deslumbrados por la destreza del batería que no dudaba en seguir golpeando con sus propias manos los platillos cuando una de las baquetas salía volando por lo enérgico de sus compases. Y una Sole que siguió cantando cuando el micrófono dejó de sonar. Todo un equipo de profesionales que inauguró la primavera a ritmo de jazz.

Anuncios