«Es así como si un millón de hormiguitas te estuvieran caminando por la tripa. Sientes un chute de adrenalina que te recorre todo el cuerpo, como cuando estás en una montaña rusa y ves que se acerca una bajada inminente. Tu cuerpo sufre un corto circuito. Necesitas soltarlo». Puedes seguir leyéndolo en Amanece Metrópolis, aquí.

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