«Es necesario, primero, encontrar el equilibrio propio. Mantenerse en el eje donde cuerpo y mente permanecen conectados. Concentrarse en cada movimiento y sentir cada paso. Cuando los dos alcanzan esa plenitud propia, entonces, se convierten en dos personas que giran en torno al mismo eje». Continúa en Amanece Metrópolis.

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