Por muy lejano que parezca, llegará el día en el que alcances tu objetivo. Será el momento de pensar en cómo has llegado hasta ahí: ¿ha sido por tus propios méritos?, ¿o lo has conseguido a base de ponerle la zancadilla a los demás?

En el primer caso, puedes sentirte orgulloso; en el segundo, recuerda que tu éxito es solo el fracaso de los otros. Porque una flor no compite con la flor que tiene a su lado, simplemente florece.

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